Sorprendentemente habla de "valores" y me parece que incluye unos argumentos magníficos. Tal vez el marco general explique el porqué del acierto: se trata de convivir con personas de se plantean, lógicamente, fines individuales. Ahora bien, en sociedad el conflicto está servido si cada uno sigue sus intereses individuales. ¿Qué hacer? ¿Cómo podemos superar esa situación?
El resumen con el que se inicia el capítulo es muy certero. Os recomiendo que, a quien le interese seguir bien el hilo discursivo del libro, lo "estudie", esto es, lo "memorice" -es un consejo "políticamente incorrecto", puesto que la memoria está mal vista...-
En primer lugar quisiera llamar la atención sobre la interesante distintinción: placer-alegría. Aquí se encuentran los elementos que permiten dar toda la importancia antropológica y ética a la educación "estética".
Dos cuestiones más que podréis observar en el texto:
1. Para captar valores hace falta cierta "virtud": ponerse con cierto esfuerzo a experimentar aquello que está más allá de inmediato placer.Señala Spaemann que "La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición. Ese conocimiento de los valores (...) se alcanza ante todo (...) por la experiencia y la práctica" (p. 50) Interesante, ¿verdad?
2. Para aceptar valores más allá de la inmediata inclinación subjetiva, hace falta cierta "virtud", dominio de sí, capacidad de mirar a la realidad.
Los últimos ejemplos, con los que pretende ilustar algo la cuestión de la jerarquía de los valores -entre otras cosas- no tienen desperdicio.

19 comentarios:
Hola, buenas noches. Soy Beatriz Manzanero. Tras leer el tercer Capítulo, comentaré algunos aspectos que se tratan. Como dice el texto: la tarea fundamental es enseñar a los hombre a tener intereses, a interesarse por algo” por lo que si se tienen mayores intereses será, también, más capaz de conocer los valores de la realidad. Y, por tanto, el gozo se puede dar en más aspectos.
Por otro lado, “los intereses subjetivos se establecen de manera egoísta”… actualmente, sobre todo, aunque creo que ha sido siempre, cada individuo se ha preocupado por sus propios intereses, obtener su placer y no tener en cuenta a las demás, actuando por su propio beneficio.. Pocas veces, aunque depende de la persona, la gente tiene interés por los intereses de los demás, pocos realizan un acto de bondad sólo por la satisfacción, el gozo, que la otra persona pueda experimentar…
Cómo dice sobre “quién solo actúa por pasión no hará justicia a la realidad”. Aquí entiendo por pasión que se ésta se va desvaneciendo, no es duradera, en cambio, quien tiene valores es consciente de la realidad. Un ejemplo como el que trata en el texto “los medios de comunicación nos abruman con imágenes de la miseria…” pues a mí se me ocurre que lo mismo pasa con el terremoto de haíti, nos bombardean con imágenes de la miseria en ese país, la gente actúa por pasión (los medios que tienen la noticia y consiguen audiencia con esa noticia) . Pero quienes son las personas que tienen valores, que son conscientes de la realidad. Los que todavía están allí ayudando. No los medios de comunicación., etc. que su pasión se ha desvanecido cuando lo “importante” ha dejado de existir (supuestamente).
Un saludo
Hola Soy Victoria Tavira de 2 de Infantil y lo más destacado del capítulo III es lo siguiente:
En principio hay que decir que según dijo Freud, el principio del placer tiene su límite en el de la realidad, lo que deseamos es tener esa realidad. No deseamos una euforia basada en una ilusión, sino una felicidad que esté apoyada en la realidad.
Hay que distinguir entre placer y alegría. De la alegría no se pude sacar nada, sacar provecho de algo es justamente alegrarse de algo. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Por otro lado, las sensaciones placenteras las causa algo y la alegría tiene un objeto, un contenido. De esta manera, existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den.
Denominamos valores a los objetos o contenidos de los sentimientos apuntados. El contenido valioso de la realidad se hace patente en los actos de alegría y tristeza, amor odio… Quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará aquel bienestar más profundo que llamamos gozo. Lo experimentará aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder gozar de algo y con algo.
En la actualidad se dice que la educación tiene como tarea el que los jóvenes aprendan a defender sus intereses. Pero hay algo más importante; enseñar a los hombres a tener intereses, a interesarse por algo, pues quien a aprendido a defender sus intereses, pero en realidad no se interesa por nada más que por él, no puede ser ya más feliz. Por eso la formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda.
Los valores no se pueden captar de una forma aislada cada uno de ellos sino sólo en los actos de predilección. Existe una jerarquía objetiva que se revela a quien comprende de alguna manera determinados valores. Tiene especial importancia cuando se trata de valores de distinta clase. La formación del sentido de los valores, del sentido de su jerarquía, de la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.
Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo, y esto supone que debo continuamente poder querer. Cuando nuestros estados y comportamientos son sólo función de estímulos casuales y externos y de los humores interiores; y cuando no se fundan en el conocimiento de un orden objetivo, entonces falta la base para conseguir la unidad y el acuerdo con nosotros mismos. Pero en este caso tampoco habrá armonía con los demás. Si cada uno se ocupa de sus gustos, y o existe una medida común que sitúe los intereses en una jerarquía, en un orden según su rango y urgencia, entonces no se puede superar la contraposición de intereses.
La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición, no se alcanza por el discurso o la enseñanza, sino por la experiencia y la práctica. El carácter apremiante de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura, porque los más altos. Los que producen más gozo, requieren cierta disciplina para ser captados. Requieren una atención más profunda, y la atención es actividad; y todo lo que está liado con una actividad causa mayor y más profundo gozo.
Hay dos propiedades que son obstáculos para los valores y que parecen opuestos. La apatía y la ceguera de pasión. La pasión nos descubre valores, pero no su jerarquía. Ésa es la razón que aconseja no obrar a impulsos de la ira.
Soy Sofía Martín y como cada semana escribo las ideas que en este capítulo considero más importantes y más me han llamado la atención. El capitulo tres parte con la conclusión del anterior: lo que deseamos es realidad, una felicidad que se apoye en la realidad.
Continua Spaemann diciendo que tanto el principio de realidad y de placer son dos abstracciones que ni solas ni en relación, describen adecuadamente en qué consiste nuestro fin. Explica entonces que existen placeres considerados más altos que otros y lo que los diferencia es por ejemplo el uso lingüístico, cuando se habla generalmente de alegría y no de placer. De la alegría no se saca nada, alegrarse ya es en sí sacar provecho, es por tanto lo máximo que se puede sacar de una cosa. Las sensaciones placenteras las causa algo pero la alegría tiene, sin embargo, un objeto o contenido. Van a existir tantos tipos de alegría como contenidos se den.
El contenido valioso de la realidad se manifiesta en los actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza. Al bienestar más profundo lo llamamos gozo y lo experimentará aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder gozar de algo y con algo. Tales contenidos valiosos no nos resultan todos accesibles a la vez y desde el principio sino que se nos manifiestan paulatinamente y en la medida en que uno aprende a objetivar intereses. Llamamos formación, por tanto, al proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo y llegar a la objetivación y diferenciación de sus intereses, y con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo. Y precisamente la formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda. La formación del sentido de los valores, del sentido de su jerarquía, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás. El carácter indispensable de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura, porque precisamente los que producen más gozo, requieren una atención más profunda y la atención es actividad; y todo lo que está ligado con una actividad causa mayor y más profundo gozo. Las dos propiedades que son obstáculos para los valores son la apatía y la ceguera de la pasión.
Espero que mi aportación os sirva como resumen del capítulo. Un saludo.
Hola buenas tardes soy Marta Prats, y voy a comentar los aspectos más importantes del capítulo III.
Relacionando el seminario anterior con lo leído, Spaemann, dice, que lo que verdaderamente queremos, o deseamos es la realidad, ni el placer( que acompaña a la felicidad, pero no es lo único), ni conservar la vida. El principio de placer como el de realidad son dos abstracciones que, ni aisladamente ni en su mutua relación, describen en qué consiste nuestro último fin.
Spaemann habla de la alegría, diciendo que es lo máximo que se puede sacar de una cosa, que existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den, y que el bienestar más pronfundo lo denominamos gozo.
Dijo Jesús:"Pidan y recibirán, así conocerán el gozo completo".
Pero el gozo completo no viene de las cosas exteriores, todas esas son temporales y se acaban. El gozo que nunca se agota es el divino, este viene del alma y es fruto del espíritu.
Otro aspecto de gran importancia en el este capítulo es el interés.
Hay que enseñar al hombre a tener intereses.
He asociado la frase "quien no se interesa nada más que por él, no puede ser ya más feliz" = Egoismo. Hay que tener intereses para conocer los valores de la realidad.La formación del sentido de los valores, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con lo demás. Es importante como educadoras que somos educar el interés de nuestros alumnos, a enseñarles a actuar por querer no por deber; sabiendo que el hombre aprende lo que quiere aprender.
Cuando los intereses subjetivos se establecen de manera totalmente egoísta y sólo sobre la naturaleza de los correspondientes individuos, entonces no pueden producir armonía con los demás.
También señala lo que se llama acción valiosa, relacionándolo con la experiencia y la práctica.
Hay 2 propiedades que son obstáculos para los valores: la apatía y la ceguera de la pasión.
La pasión viene y va, no hay que actuar por pasión ya que sino no se hará justicia a la realidad. Hay que actuar por tu conciencia, por tu querer.
Un saludo a todas!
Buenas tardes, soy Sofía Serrano. Del capitulo tres me gustaría destacar lo siguiente:
El principio de placer como el de realidad son dos abstracciones que, ni aisladamente ni en mutua relación, describen adecuadamente en qué consiste nuestro último fin.
Quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentara en absoluto aquel bienestar más profundo que llamamos gozo. (gozar de algo y con algo). Los contenidos considerados como valiosos se nos manifiestan paulatinamente y esto supone un proceso de formación, es decir, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad… y esto para una vida lograda.
El ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente poder querer. Yo debo poder comenzar hoy algo sabiendo que mañana lo proseguiré; y debe resultarme hoy plausible lo que ayer encontraba bueno. Cuando nuestros estados y comportamientos son solo función de estímulos causales y externos y no se fundan en el conocimiento de un orden objetivo, entonces falta la base para conseguir esa unidad y armonía con nosotros mismos y con lo demás.
En definitiva, este conocimiento de los valores no se alcanza ante todo por el discurso, o la enseñanza, sino por la experiencia y la práctica. Es evidente que los valores que producen más gozo, requieren una cierta disciplina para ser captados, una atención más profunda ,y la atención es actividad y lo que está ligado con una actividad causa mayor y más profundo gozo.
Podemos encontrar dos propiedades que son obstáculo para los valores: una es la apatía y la otra la ceguera de la pasión. Tanto uno como otro no captan en su verdad la jerarquía de valores.
Hola, buenos días. Soy María Castañón de 3º de infantil, quisiera recalcar del capítulo III lo siguiente: la distinción entre el placer y la alegría. Lo que el hombre busca y desea es la realidad, es decir, una felicidad que se apoye en una realidad. Pero realidad y placer son dos principios abstractos que no definen nuestro fin. Según Freud, el principio del placer tiene su límite en el de la realidad, por tanto lo que queremos es una felicidad basada en una realidad y no en una ilusión.
La alegría es sacar provecho de algo, por lo que la alegría tiene un objeto o contenido; mientras que el placer, es causado por algo. Existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den.
El bienestar más profundo es el gozo, el cual no se obtiene de las cosas exteriores ya que son temporales. Se obtiene del alma y el espíritu que es el divino. Este gozo lo experimentará aquel al que se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad.
Para ser feliz se necesita armonía y amistad consigo mismo, por lo que debo poder querer. Para conseguir dicha armonía consigo mismo y con los demás, necesitamos que nuestros estímulos no sean solo causales y externos, y que se fundan con un conocimiento de un orden objetivo. Este conocimiento solo es alcanzable a través de la práctica y la experiencia.
Hola, buenos días. Soy María Castañón de 3º de infantil, quisiera recalcar del capítulo III lo siguiente: la distinción entre el placer y la alegría. Lo que el hombre busca y desea es la realidad, es decir, una felicidad que se apoye en una realidad. Pero realidad y placer son dos principios abstractos que no definen nuestro fin. Según Freud, el principio del placer tiene su límite en el de la realidad, por tanto lo que queremos es una felicidad basada en una realidad y no en una ilusión.
La alegría es sacar provecho de algo, por lo que la alegría tiene un objeto o contenido; mientras que el placer, es causado por algo. Existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den.
El bienestar más profundo es el gozo, el cual no se obtiene de las cosas exteriores ya que son temporales. Se obtiene del alma y el espíritu que es el divino. Este gozo lo experimentará aquel al que se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad.
Para ser feliz se necesita armonía y amistad consigo mismo, por lo que debo poder querer. Para conseguir dicha armonía consigo mismo y con los demás, necesitamos que nuestros estímulos no sean solo causales y externos, y que se fundan con un conocimiento de un orden objetivo. Este conocimiento solo es alcanzable a través de la práctica y la experiencia.
Hola, soy Marta Sastre y voy a comentar la idea que más me ha llamado la atención del capítulo tres.
Está claro que lo busca el hombre es ser feliz. Spaemann nos concreta que esa felicidad que buscamos es "una felicidad que se apoye en la realidad".
Continua el capítulo distinguiendo entre la alegría y el placer. Relacionando la clase de hoy con el capítulo, entiendo que nuestra felicidad no es un fin en sí mismo, no es nuestro sentido en la vida. La felicidad es un modo de obrar, puesto que se basa en la alegría.
De la alegría no se pude sacar nada, sacar provecho de algo es justamente alegrarse de algo. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa.
Es ahí, pues, en donde se basa nuestra felicidad puesto que las sensaciones placenteras las causa algo. Este algo es pasajero y no permanente. Llego a una conclusión: el placer no da la felicidad, sin embargo la alegría sí.
La alegría da felicidad porque tiene un objeto o contenido. El bienestar más profundo es el gozo y lo experimentará aquél a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder gozar de algo y con algo.
Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo y esto supone que se debe continuamente poder querer.
Entramos en la segunda idea importante del capítulo: lo valioso, los valores, las virtudes.
La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos. Este conocimiento de los valores no se alcanza ante todo por el discurso, o la enseñanza, sino por la experiencia y la práctica.
De este modo definimos virtud como "hábito bueno", puesto que es una acción buena (valor) que se ha adquirido mediente la práctica.
Corregidme si me equivoco.
Un saludo.
Hola buenas tardes. Soy Almudena Cires Hernández.Tras leerme el capitulo tres voy a comentar las ideas que me han parecido mas llamativas.
En primer lugar este capitulo, concluye que lo que deseamos es realidad es decir, que tanto el principio de realidad y de pacer son dos abstracciones que ni solas ni en relación describen adecuadamente en que consiste nuestro fin.
El placer y la alegría son sensaciones totalmente diferentes ya que el placer la causa algo y la alegría tiene un objetivo un contenido.
El contenido de valor de la reaidad se manifiesta con la alegría, tristeza, respeto y amor.
Otra de las ideas que me han llamado la atención es: la tarea fundamental es enseñar a los hombres a tener intereses a interesarse por algo por lo que si se tienen mayores intereses sera tambien mas capaz de conocer los valores de la realidad.
Hola, soy Carmen Arenas y me gustaría comentar sobre este capítulo.
El autor nos plantea una pregunta muy interesante, que la intentamos resolver en el capítulo anterior: ¿Qué es lo que de verdad y en el fondo querernos? Y la respuesta es que lo que deseamos una felicidad que se apoye en la realidad.
Pero ahora nos propone reflexionar sobre la diferencia entre placer y felicidad:
Aquí me gustaria hablar sobre el hacer lo que a mi me apatece, o el yo hago lo que quiero.
Los relativistas dicen lo siguiente, “cada uno que haga lo que quiera”, la persona es libre, por lo que si una persona quiere abortar, que aborte.
A mi parecer la afirmación “yo hago lo que quiero” es bueno en cuanto esa persona tenga un sentido en la vida y haga las cosas para cumplir su sentido. No es lo mismo hacer lo que yo quiero, que hacer lo que me apetece, el apetecer ya habla de esclavitud, y a mi parecer uno es más libre en cuanto más se libre de la esclavitud.
Es importante hacer lo que cada uno quiera y nadie te corte a lo que quieras llegar
El placer es un mecanismo por el que cubrimos necesidades que nuestro organismo nos pide. El placer viene a ser el reclamo que utiliza el cerebro para conseguir aquello que le falta. El alimento es placentero cuando tenemos la necesidad de consumirlo para saciar el hambre. Comer es un placer en tanto que su consecución última es saciar el hambre y cumplir con una necesidad puramente biológica. Sin embargo, cuando estamos hartos de comer el placer por la comida desaparece y dejamos de interesarnos por ella.
La felicidad es otra cosa distinta al placer, pero esta muy unida a éste. Podemos decir que la felicidad es el estado que sigue a la consecución del placer, es decir, la felicidad comienza cuando uno se siente satisfecho.
Espero que haya quedado un poco clara la diferencia.
Buenas tardes soy Alicia Escolar Martínez de 2º de Infantil. Me gustaría exponer de la forma más ordenada posible un resumen de lo que me ha parecido más interesante del capítulo 3.
Según comenta al principio el autor ni la realidad ni el places son nuestro último fin, da igual que sea por separado o ambas a la vez. Yo realmente sigo pensado que la finalidad de la vida es ser feliz pero hay que ser consciente de que eres feliz. Sigue hablando del placer, es decir, que la felicidad es placer. Considero que no es para anda cierta esta afirmación, porque el placer es el sentimiento físico que te produce algo y considero que la felicidad está muy por encima del placer. Por tanto alegría tampoco es placer. Pero para obtener placer hay que ser estar alegre y para en parte con seguir la felicidad hay que estar alegre y haber sentido placer. Por lo que no estoy de acuerdo cuando dice que estando en depresión puedes tener un sentimiento de placer. Si tienes depresión, está te afecta tanto que no puedes sentir placer. Al revés ocurre lo mismo si tienes unos dolores insoportables no puedes estar alegre, en ocasiones si pero solo condicionado a otras cosas exteriores. Esta parte si la expreso de la misma manera que el libro. La alegría es lo máximo bueno que se puede conseguir de algo pero si entendemos máximo como extremo nos tendríamos que ir a lo malo que es la desolación. En mi postura de que la finalidad de la vida es ser feliz si creo que el que lo busca si consigue el gozo, para llegar a ser realmente feliz hay que pasar por el gozo. La felicidad es el último paso. Para conseguir el gozo y por tanto la felicidad hay que enseñar a interesarse por algo y los intereses, es decir, conocer en todo su esplendor lo que nos gusta. Cuanto más sabernos de algo mejor podemos decir si nos gusta o no. Nos pueden presentar una parte de un tema que nos puede gustar y nos lleve a interesarnos pero a medida que conocemos más nos deja de gustar por otras cosas. Por lo que hay que conocer bien para que no s pueda gustar. Para poder escoger y por tanto para que nos interese algo hay un criterio que es la intensidad de gozo que nos provoca, por ello tenemos que conocer para que el gozo sea cada vez mayor o dejar apartado porque vemos que no nos produce nada. Me parece tan importante cuando dice: “quien no puede airarse ante una injusticia está falto de algo esencial”. Es esencial de la vida humana de la racionalidad del hombre importantísimo en la existencia el ver una injusticia y pararla en la medida de lo posible. Por eso es muy importante también solo en ciertos momentos la ira, únicamente cuando tenemos delante una injusticia. Muy bonita la frase: “la pasión viene y va”.
(continuacion)
El amor que puede descubrirnos el valor de una persona, su belleza, es algo que nos sobreviene.
La pasión nos descubre valores, pero no su jerarquía. Esa es la razón que aconseja no obrar a impulsos de la ira. Nos seduce para una nueva injusticia. La actuación humana es siempre compleja y tiene casi siempre múltiples consecuencias.
Quien sólo puede actuar por pasión no hará justicia a la realidad. Aquél cuya disposición a ayudar a los hombres en sus necesidades está ligada con el actual sentimiento de compasión, abandonará en breve esa disposición.
La misma pasión que motiva el crimen por amor, puede motivar también el rápido final del amor. Y por ultimo, la relación pierde el carácter de fortuna casual y los enamorados no están ya abocados a esperar si su amor les abandonará o se reforzará ya que saben que esto no ocurrirá porque no lo desean y porque el amor se ha apoderado de su libre querer, o bien porque su libre querer ha captado el amor.
Buenas noches. Soy Silvia Merino Galtés de 2º de Infantil
En cuanto al capitulo 3 del libro de Spaemann quiero decir que el principio del placer encuentra su limite en el de realidad, lo que deseamos es justamente realidad, es una felicidad que se apoye en la realidad. Tanto el principio de placer como el de realidad son dos abstracciones que describen adecuadamente en qué consiste nuestro último fin.
A pesar de los estados corpora¬les placenteros, podemos encontrarnos al mismo tiempo en una situación depresiva, y que, al revés, podemos vivir intensamente alegres teniendo a la vez dolores físicos. De la alegría no se saca nada ya que es lo máximo que se puede sacar de una cosa. El placer tiene que ser con algo o de algo y a causa de este último existen diferentes tipos de esa alegría.
Llamamos valores a los objetos o contenido de los sentimientos apuntados. El contenido valioso de la realidad se nos patentiza en los actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza. Y quien convierte el placer en su fin de la actividad no llegara a experimentar el bienestar profundo al que llamamos gozo. En cuanto a este mismo tema hay que decir que existe una jerarquía objetiva, y que no es posible captarlos aislados, solo en el momento de preferir. Cabe destacar al intrépido que es aquel que prefiere perseverar en lo justo antes que un tranquilo placer.
Llamamos formación al proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, típicamente animal; a la objetivación y diferenciación de sus intereses, y, con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo, y es un elemento esencial para la vida.
La educación hoy en día se entiende como la manera de enseñar a defender sus intereses, pero la idea fundamental de la educación es enseñar a los hombres a tener intereses, es decir, a interesarse por algo.
La formación del sentido de los valores, del sentido de su jerarquía, de la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.
Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo, yo debo poder comenzar hoy algo sabiendo que mañana, si nada lo impide, lo proseguiré; y debe resultarme hoy plausible lo que ayer encontraba bueno.
Cuando los intereses subjetivos se establecen de manera totalmente egoísta entonces no pueden producir la armonía con los demás. Si cada uno se ocupa de sus gustos entonces no se puede superar la contraposición de intereses.
Quien está dispuesto a aceptar esa manera de entender el valor que se opone a su inmediata satisfacción, es capaz de lo que se llama una acción valiosa. La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición.
El carácter apremiante de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura, porque precisamente los más altos, los que producen más gozo, requieren una cierta disciplina para ser captados. Requieren una atención más profunda, y la atención es actividad; y todo lo que está ligado con una actividad causa mayor y más profundo gozo.
Propiedades o características:
apatía
ceguera de la pasión
El apático no capta en su verdad la jerarquía de valores y el cegado por la pasion tampoco.
Quien no puede airarse ante una injusticia está falto de algo esencial. La pasión nos manifiesta un valor o desvalor. Pero a la vez nos desfigura las proporciones en que deben ser contemplados. Quien actúa por pasión, actúa movido por su egoísmo. Se afinca en su perspectiva de cosas, en vez de ponerse en el lugar de las cosas.
Buenas noches, soy Esther de Zulueta.
Quería hablar en concreto sobre un párrafo que me ha llamado mucho la atención, es el que trata sobre la formación, dice así:
"Formación llamamos al proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo...el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda".
Este párrafo habla sobre los intereses de cada persona, todo ello unido al dolor o al gozo.
Lo que mas ha llamado mia tención es la frase que dice que hoy en día la educación tiene un objetivo y ese objetivo es el de que la juventud aprenda a defender sus intereses, y enconcreto me centro en lo que dice a continuación, que mejor que que aprendan a defenderlos es el de enseñarles a tener dichos intereses, ya que hoy en día la juventud no muestra interes por nada, o por lo menos la mayoría. Que no hay valor por nada, que los valores que se inculcaban antigüamente en los centros de enseñanzaya no se enseñan. Que hoy por hoy vale todo. Que la persona es la que es y se le permite todo.
En mi opinión el principal interes en la actualidad es el beneficio propio.
Todo esto creo que debería cambiar, que la gente debería tener unos principios básicos para ser feliz, unos principios que hoy por hoy no se dan, y al no tener las personas asentados esos principios no pueden interesarse por nada.
Creo que la educación o formación de hoy en día esta callendo en picado, y esto debería cambiar o por lo menos ir mejorando poco a poco para que la sociedad sea feliz.
Un saludo.
Hola Consuelo, voy a comentar lo más destacante del CAPÍTULO III:
-"Queremos todavía algo más, precisamente esto: Mantenernos en el ser", el placer por el placer no tiene sentido y menos sino es un placer real...
En conclusión, el hedonismo va en contra de la naturaleza humana, dado que es ARTIFICIAL-ANTINATURAL. El hedonismo busca el placer, sin llegar a la Felicidad Verdadera.
-"...sino una felicidad que se apoye en la realidad", La Felicidad no es un Estado Terminal ni mucho menos, está claro que la felicidad es MUCHO MÁS.
-FRASE FUNDENTE QUE RESUME EL CAPÍTULO: "La paradoja reside en que, quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará en absoluto aquel bienestar más profundo que llamamos GOZO. Lo experimentará en cambio aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder, como decimos, gozar de algo y con algo.
Sí realmente queremos GOZAR:
1. Conocer el contenido valioso de la realidad.
2. Disposición de prescindir de sí mismo.
-Otra FRASE CLAVE:"Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente PODER QUERER. Yo debo poder comenzar hoy algo sabiendo que mañana, si nada lo impide, lo proseguiré; y debe resultarme hoy plausible lo que ayer encontraba bueno".
GRACIAS
- Hay dos propiedades o características que son obstáculos para los valores y que, a primera vista, parecen opuestos. Una es la apatía; la otra la ceguera de la pasión. Una vida desapasionada no es una vida buena. Quien no puede airarse ante una injusticia está falto de algo esencial. La pasión nos manifiesta un valor o desvalor. Pero a la vez nos desfigura las proporcio¬nes en que deben ser contemplados. Así, quien actúa por pasión, no actúa movido por los valores, sino por su egoísmo. Se afinca en su perspectiva de las cosas, en vez de ponerse en el lugar de las cosaspuede actuar como si no viese. Pero tiene la responsabilidad de su ceguera; también ante los tribunales, como se sabe.
- La pasión nos descubre valores, pero no su jerarquía. La pasión viene y va. Pero permanecen las cualidades de los valores que se nos revelan gracias al sentimiento, a menudo pasional, de los valores. Quien sólo puede actuar por pasión no hará justicia a la realidad. La pasión nos pone tan sólo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea ya la adecuada respuesta a ese valor.
Buenas noches a todas, tras leer el capítulo 3 y voy a proceder a resumir las ideas que me han parecido más importantes:
- ¿Qué es lo que de verdad y en el fondo querernos? La respuesta del hedonismo es que lo que propiamente y en el fondo deseamos es el placer, el bienestar. En el capítulo anterior hemos visto que, en general, queremos todavía algo más, que es mantenernos en el ser. Así, el principio del placer encuentra su límite en el de realidad, como afirma Freud. Pero hemos visto que tampoco es del todo correcto lo que afirma Freud al concebir al hombre como un hedonista frustrado que debe amoldarse, lo quiera o no, a la realidad, si quiere sobrevivir. Así, podemos concluir que lo que deseamos es justamente realidad, y no deseamos ninguna euforia ilusoria, sino una felicidad que se apoye en la realidad.
- ¿Qué diferencia entonces las más altas especies de placer de las más bajas? Hablamos generalmente de alegría y no de placer. Resulta curioso que a pesar de los estados corpora¬les placenteros, podemos encontrarnos al mismo tiempo en una situación depresiva, y que, al revés, podemos vivir intensamente alegres teniendo a la vez dolores físicos, supuesto que el dolor no sea tal que absorba toda nuestra atención. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Las sensaciones placenteras las causa algo; la alegría tiene, en cambio, un objeto, un contenido.
- Llamamos formación al proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, típicamente animal; a la objetivación y diferenciación de sus intereses, y, con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo. La tarea más fundamental de la educación la de enseñar a los hombres a tener intereses, a interesarse por algo; pues quien ha aprendido a defender sus intereses, pero en realidad no se interesa nada más que por él, no puede ser ya más feliz. Por eso la formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda.
- La captación de los valores tiene la particularidad de que no es posible captar aisladamente cada uno de ellos, sino tan sólo en los actos de preferir o preterir. Existe pues algo así como una jerarquía objetiva que se revela a quien comprende de alguna manera determinados valores.
- La formación del sentido de los valores, del sentido de su jerarquía, de la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.
- Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente poder querer. Cuando nuestros estados y comportamientos son sólo función de estímulos casuales y externos, y cuando no se fundan en el conocimiento de un orden objetivo, entonces falta la base para conseguir la unidad y el acuerdo con nosotros mismos. Pero en ese caso tampoco habrá armonía con los demás. Cuando los intereses subjetivos se establecen de manera totalmente egoísta y sólo sobre la naturaleza de los correspondientes individuos, entonces no pueden producir la armonía con los demás.
- Quien está dispuesto a aceptar esa manera de entender el valor que se opone a su inmediata satisfacción, es capaz de lo que se llama una acción valiosa. La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición. Ese conocimiento de los valores no se alcanza ante todo por el discurso, o la enseñanza, sino por la experiencia y la práctica.
- El carácter apremiante de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura, porque preci-samente los más altos, los que producen más gozo, requieren una cierta disciplina para ser captados. Requieren una atención más profunda, y la atención es actividad; y todo lo que está ligado con una actividad causa mayor y más profundo gozo.
Hola soy María Durán y queria hacers un breve resumen del capitulo 3:
A pesar de nuestros estados placenteros podemos encontrarnos al mismo tiempo en una situación depresiva y al revés, unir intensamente alegres teniendo a la vez doleres físicos.
Quien se alegra, se alegra sin que tenga sentido preguntarse que provecho saca de la alegría.
La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa.
Las sensaciones placenteras las causa algo, en cambio, la alegría tiene un objeto y un contenido.
Los valores son los objetos o contenidos de los sentimientos apuntados.
Los contenidos valiosos no nos resultan todas accesibles a la vez y desde el principio se nos manifiestan paulatinamente y en la medida en que uno aprende a objetivar sus intereses.
por eso la formación, la creación de intereses objetivas, el conocimiento de los valores de la realidad es un elemento esencial para una vida lograda.
El conocimiento de los valores se alcanzan por la experiencia y la práctica.
Dos cararcterísticasque son obstáculos para los valores son: la apatía y la ceguera de la pasión.
La pasión viene y va, pero permanecen las cualidades de los valores que se nos revelan gracias al sentimiento de los valores.
Hola soy marta cánovas. acabo de mandar mi comentario y creo que nose ha enviado correctamente asi que por si acaso hare un breve resumen d elo que acabo de ocmentar. he hehco una reflexión ace4rca de la jerarquización d elos valores respecto al gusto, el cómo hay que buscar una unidad y conjunto para adquirir la felicidad y esa alegría a largo plazo. Me parece interesante saber qué nosinteresa a cada uno y cómo hemos de organizar esos valores priorizandounos frente a otros. Tambiñen havcíauna reflexión sobr elos fumadores y no fumadores, donde noestoy de acuerdo conel autor, pues no reo que siempre tenga que primar un ambiente nofumadorpor los valores de estos. Gracias y perdonar,, espero que el otro comentari os llegue, pues etsab amucho más desarrollado
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